En el último módulo a puertas de graduarnos del diplomado en Coaching y Consultoría de la Universidad Ricardo Palma tuve el agrado de conocer al profesor Alfredo Bambarén, quien se encargaba de dictar el curso de Coaching Empresarial. En una de sus clases nos presentó el “juego interior” de  Timothy Gallwey como una propuesta para el desarrollo del coaching en la empresa. El juego interior según Timothy, es el dinamismo que permite a la persona  aprender a aprender y aprender por uno mismo, utilizando la herramienta del STOP que son las iniciales de cinco procesos claves en el juego interior: S = step back (paso atrás) T= think (piensa) O= organize (organízate) P= proccede (Procede). Vivimos en un país acelerado que se mueve a distintas direcciones sin saber a dónde ir, respondiendo a todo sin responder a nada, metiéndose en todo pero al mismo tiempo sin meterse en nada. La herramienta del STOP nos propone detenernos un momento a pensar quiénes somos, para qué estamos aquí, dar un paso atrás en nuestro quehacer cotidiano para mirarnos hacia adentro, organizarnos como personas, realimentar nuestro interior y proceder en nuestra vida.

El quiebre interior

VLUU L100, M100  / Samsung L100, M100A través de este trabajo dinámico la persona genera un quiebre interior que le permite aprender a hacer las cosas desde otro punto de vista para  adaptarlas a su desarrollo personal, eso lleva a la  superación de obstáculos, de esquemas mentales, a la recuperación de mi propio enfoque como “SER”  impulsándome desde el interior a aprender por mí mismo; ir más allá de las indicaciones y las técnicas y generar una motivación interna que me lleve a la acción.

Este trabajo de juego interior lo aplica Timothy  con sus jugadores de tenis después de un análisis personal buscando respuesta a los bajos rendimientos de sus jugadores. Tim descubría que cuando un jugador se bloqueaba en los torneos no era porque se olvidaba la técnica y el entrenamiento, sino porque existía una reacción interna, emocional poco consciente que no le permitía avanzar y salir del estado en que se encontraba.

La propuesta

Timothy propone salir del Yo 1 (de mi manera conformista de hacer las cosas) para darle paso al Yo 2 (de las distintas formas de aprender por mí mismo). Es así como inicia el proceso con sus jugadores obteniendo mejores resultados. Se anima luego a mostrar su teoría a principio de los años 70’s a estudiosos que no creían lo que decía. Lo hizo a través de  un canal de televisión haciendo que jueguen tenis durante 20 minutos 10 personas de avanzada edad que nunca habían cogido una raqueta. Las personas que pasaron por este proceso jamás escucharon hablar de técnicas de tenis, sino más bien de concentrarse en la forma de la pelota, en el color, en la costura, en la marca, en el bote que daba;  y a partir de allí pegarle a la pelota con la raqueta. Efectivamente las 10 personas que participaron jugaron tenis durante 20 minutos dejando impresionados a los estudiosos y a la prensa local. Timothy propone descubrir una manera de trabajar en la que podamos ser más plenamente conscientes, es decir, “ver el lugar en donde estamos, a dónde queremos llegar y por qué”. Esta es la esencia de la movilidad y lo que la distingue de la conformidad, en esto consiste el Yo 2.

Han existido deportistas que sin saber la dinámica del juego interior lo han aplicado para alcanzar sus metas con mucho valor y perseverancia y aquí los tenemos.

Inés Melchor, nuestra querida y conocida deportista record sudamericano en la maratón de Londres 2012. Ella al momento de empezar la carrera, corría buscando llegar hasta antes de los 10 kilómetros de la meta. Porque cuando veía que le faltaban esos 10 kilómetros y su cuerpo se desvanecía porque ya no daba más, pensaba en sus entrenamientos, en lo fuerte y riguroso que había sido el proceso para estar en el lugar donde estaba y esa estimulación positiva hacía que sacará fuerzas para completar satisfactoriamente su recorrido.

Raúl Duarte reconocido basquetbolista quien en los entrenamientos con sus alumnos les hablaba del valor que era ponerse un uniforme de basquetbolista y que antes de salir a la cancha para enfrentarse al equipo rival pensaran que en el otro camarín habían personas iguales a ellos amarrándose también las zapatillas. Esta frase les permitía a sus jugadores que no piensen en los otros como rivales, sino, como jugadores que tenían las mismas expectativas y sueños como ellos.

Antonio Orjeda  nadador de aguas abiertas, todas sus competencias y entrenamientos han sido realizados en el mar llevándose el máximo record por nadar 24 horas seguidas en el mar.

Sus razones no solo eran el deporte y la buena salud, sino,  a través de su trabajo poder darles alimento a niños pobres de un asentamiento humano. Al él le preguntaban cómo hacía para sentirte motivado, en el caso de Inés Melchor, ella se distraía con los paisajes, con el camino, con la gente alrededor, pero Él solo veía agua por todos lados y responde: “Yo pienso en el motivo por el cual estoy allí metido” “rezo el padre nuestro y el ave maría, cada palabra es una brazada” “una brazada es un tarro de leche” “voy a nadar 10 kilómetros semanales para que a esto niños no les falte la leche”

Del juego interior al Coaching Cristiano (Coaching Pastoral)

Líderes Orado en Capilla de Cieneguilla-RLC San Francisco Solano“El juego interior” de Timothy Gallwey se convierte para nosotros coach´s en una arma poderosa para trabajar con las personas. Perodebemos tener mucho cuidado en que todo esto se quede sólo en el mérito propio, llegando a creer que no necesitamos de nadie más para salir adelante que nosotros mismos y prescindir de Dios. He allí la diferencia del coaching con el coaching cristiano (Coaching Pastoral) que RHL PERÚ propone. Todo ser humano es hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza por esa razón  tenemos un valor agregado que es la gracia de Dios que actúa sobre nosotros y nos hace plenamente hombres. La gracia nos da fuerzas para seguir adelante y nos permite colaborar desde nuestra libertad con ella. Dios es quien nos invita a tener una dinámica interior activa, ese juego interior que hace que nos conozcamos a nosotros mismos en la medida en que conocemos más a Dios. No puedo entenderme a mí mismo si no entiendo a Dios a partir del misterio de la santísima trinidad, de sus mandamientos, de sus enseñanzas y exigencias, de su amor en el sacrificio de la cruz y de lo que él me invita a vivir.

Como católicos coach´s comprometidos con la iglesia y el apostolado, debemos pensar e invitar a otros a pensar; qué es lo que estoy haciendo en mi vida para agradar más a Dios y alcanzar la vida eterna. En dar un paso al costado para encontrarme conmigo mismo en el silencio y en la soledad de mi espíritu a través de la oración. Pensar en que tan fiel estoy siendo a partir de los talentos que Dios me ha dado, a organizarme para tener una vida testimonial más intensa, hacer un apostolado más vivo, más en el aquí, y ahora y proceder a lograr mis objetivos como ser humano, como hijo amado por Dios. Estas son las piezas fundamentales para que el “juego interior” sea reflejo de anunciar al Señor Jesús en primera persona según el máximo de nuestras capacidades y posibilidades para así responder al plan de Dios en todas las circunstancias concretas de nuestras vidas.

Jesús Pássara G.

 

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